lunes 23 de noviembre de 2009

Estructuras (o un primer balance del 2009)

Siempre he sido una persona bastante estructurada. Me gustan las cosas ordenadas, las etiquetas. No me gustan los grises, las áreas indefinidas. Frente a cualquier situación inteto rayar la cancha rapidito, para no dar pie a malinterpretaciones o malos entendidos.

Este año se me vino el mundo abajo. Bajo diferentes circunstancias y por diferentes motivos, he visto cómo todo lo que consideraba estable en mi Universo se desarmó. Mi Universo completo quedó patas pa'rriba, incluyendo a mí misma. La estructura que me sostenía se vino abajo y tuve que empezar una vez más desde cero.

Sin esa estructura me quedé sin defensas, sin nada. Totalmente en pelotas (emocionalmente hablando, da!) y creyendo que no tenía dónde ni cómo sostenerme, principalmente ahora que volvía a estar sola. Porque para mí la estrucutura nunca estuvo cimentada en mí, sino en los demás. Si sé, craso error. Pero para aprender hay que equivocarse.

Sin esa estructura, estaba solamente yo. Y después de mirarme un largo, largo rato el ombligo me di cuenta que no soy tan penca como yo pensaba. Que, de hecho, tengo muchas y variadas virtudes que ni por asomo me había dado cuenta que tenía. Que mis defectos en verdad no son tan terribles como yo creía y, de hecho, no son nada en comparación con las cosas buenas que tengo.

Sin la estructura, pude echar a volar mi imaginación y soñar con nuevos rumbos. Me atreví a desplegar mis alas de verdad y descubrí que son mucho más fuertes de lo que yo creía y que me pueden llevar a donde yo quiera. Basta decidirse, cerrar los ojos y lanzarse al vacío.

Y así, en pelotas y en medio de los escombros, estoy levantando una estructura nueva. Pero esta será muy diferente a la anterior. Porque será mía. Porque yo la iré construyendo poquito a poquito.

Ya no dejaré mis miedos e inseguridades en una Caja de Pandora. Dejaré que anden libres por ahí, porque son parte de quien soy y si los dejo libres... Bueno, a lo mejor se van de una vez por todas.

Dejaré un espacio gigante para soñar, para que no se me olvide que los sueños no necesariamente son de a dos, sino también de a uno y no por eso son menos atractivos.

Habrá espacio para guardar todas las lecciones de mi vida en orden alfabético y todas escritas en mayúscula y negrita. Para no cometer más viejos errores, sino nuevos.

Dejaré un espacio no muy grande para los recuerdos. Serán como una caja de fotos viejas en blanco y negro que a lo más me sacarán un suspiro de vez en cuando, pero nada más. Afuera de la caja, con letras rojas se leerá "Lo que pasó, pasó". Y habrá un espacio muy chiquito para los recuerdos malos o tristes. Solo porque sé que siempre estarán ahí y esos sí prefiero mantenerlos bajo llave y en un rincón más o menos inalcanzable.

El espacio más grande estará dedicado a mí. A todas aquellas cosas que me hacen única e irrepetible. Y todas esas cosas, buenas y malas, estarán juntas y revueltas. Nada de seguirme diviendiendo en versiones aptas para ciertas ocasiones, para ciertos lugares, para ciertas personas. Mónica hay una sola (menos mal >_<).

Y siempre habrá espacio para mi gente, solo que de ahora en adelante no serán la base de mi vida. Creo que de a poco he ido aprendiendo y aprehendiendo que no se puede vivir de los demás, sino con los demás. Que hay murallas que no se deben traspasar ni menos destruir. Que hay cosas que sencillamente no se transan, sin importar si eso le hace la vida más fácil al otro, porque significa que la vida se me hace más difícil a mí.

El 2009 fue el año del cataclismo. De la destrucción, del sufrimiento, de la noche más oscura. De la desestructuración más profunda y significativa en lo que va de mi vida. Pero todo eso ya fue. Ya pasó. Lo peor quedó atrás. Las heridas van sanando (aunque dejen cicatrices profundas) y la vida lentamente se va llenando de "monitos de colores, chocolate y nubes de algodón". Y creo que sinceramente es primera vez que me gusta.


viernes 20 de noviembre de 2009

Cita

Otoño, invierno, primavera, verano... las estaciones pasan... lo que siento por ti es permanente... un invierno lejos por una vida juntos...

Qué lejanas siento esas palabras ahora.. Quiero dejar de pensar, pero por sobre todo de recordar...



jueves 19 de noviembre de 2009

Delay

Hoy me levanté en piloto automático y con un año de delay. Sonó el despertador y para apagarlo hice un rodeo, como si él estuviese a mi lado. Todavía adormilada, me levanté pensando que a) era viernes y b) me tocaba irlo a buscar a la pega y hacer hora en el Parque Arauco.

La perspectiva feliz me abandonó cuando salí de mi pieza, vi las cosas de mi hermana esparcidas por el living y en un nanosegundo tuve que revivir todo lo que ha pasado desde el momento en que creía estar el año pasado hasta ahora.

Últimamente me pregunto si seré muy olvidable o qué. Yo sigo echándolo de menos (no tanto eso sí... O al menos eso me repito como mantra para convencerme) y sigo acordándome de él. En cambio él, por las últimas y pencas conversaciones que tuvimos, estoy convencida me tiene que haber botado y escondido en algún rincón de su cabeza y tachado como “La Loca Que No Me Dejaba En Paz Así Que Mejor Que Nunca Más La Vuelva A Ver”.

Sigo queriendo saber si está bien, pero tengo que pegarme en las manos porque no puedo dirigirme a él nunca más. Tengo la misma sensación con la extremadamente corta lista de ex’s que tengo: todos ahora son felices comiendo perdices mientras yo de nuevo estoy hundida en un rincón preguntándome por millonésima vez “¿Por qué?”.

Por la chucha… Soy tan psycho cabeza dura pa’ mis weás… Mejor cuento hasta 10 y dejo ir, dejo ir, dejo ir…

(Sé que no es post feliz, pero exijo me dejen mensajes igual... ¿Por favor?)


lunes 16 de noviembre de 2009

I wish you were here

Bueno, tenía un montón de temas que quería tratar y como la idea no es tener entradas tan largas, me decidí por la música y cómo ha marcado mi vida. En especial la romántica.

Tengo la manía de siempre querer ponerle música a mi vida. Como tengo memoria selectiva, de repente tiendo a olvidar detalles que no quiero olvidar (porque quiero acordarme siempre de todo). Lo que descubrí siendo muy chica es que si asociaba determinados momentos a determinadas canciones, me era mucho más fácil acordarme de las cosas. Creo que es algo así como un reflejo asociativo (el jueves le preguntaré a C).

Hoy me pasó algo que no me pasaba hace mucho tiempo. Estábamos escuchando la Sonar en la oficina y dieron una parte de un concierto de Incubus. Al principio me costó cachar que eran ellos porque ni puta idea de cuál fue la primera canción, pero cuando comenzaron los primeros acordes de Nice to Know You una sonrisa apareció automáticamente en mi rostro y una sensación rica en la guata me llevó directamente a finales de cuarto medio. Me acordé de Miguel.

De manera totalmente ingenua y platónica, Miguel fue mi primer crush así serio. Él era hijo de chilenos, criado en Canadá y vivía allá. Coincidimos en el canal #quillota en IRC (¿se escuchó mi carnet? Menos mal no dije ICQ). Mi nick en esa época era birthmark (una canción de los Deftones el aggro-new metal definió absolutamente mi adolescencia) y él era chino_moreno (el vocalista del grupo en cuestión), así que la conversación surgió espontáneamente.

Conversábamos por horas en IRC. Mi vieja histérica porque no entendía que chucha hacía hasta tan tarde frente al PC, mi viejo vuelto loco con la cuenta del teléfono. Le contaba de mi vida, de mis siete colegios, que me cargaba el colegio de minas, que me sentía totalmente fuera de lugar. Él siempre encontraba que yo era lo máximo y que le gustaría ser tan inteligente como yo.

Una vez, tarde-tarde, me preguntó si me podía llamar a la casa, que quería contarme algo y que tenía que ser por teléfono. “Obvio”, le respondí. Me llamó un par de días después, un domingo como a las 5 de la tarde. Yo, confiada que eso se quedaba en teléfono e IRC, le hablé sueltamente de la vida, de que daba la PAA, que quería estudiar Periodismo en la Chile y puras pescás. Miguel me escuchó pacientemente y me decía “Sí”, “Mmm...”, “¿En serio?”, hasta que me lanza la bomba “Llego a Chile en Enero. Me voy a pasar el verano chileno a Quillota, con los parientes de mis viejos”.

Yo quedé helada. De una sola pieza. Aún recuerdo la voz de Miguel pidiéndome disculpas, que a lo mejor no correspondía habérmelo dicho así, pero que estaba demasiado contento porque al fin iba a ver a su Monique.

Las semanas pasaron volando y Miguel llegó a Chile. Lo primero que hizo al bajarse del avión fue llamarme a mi celular avisando que había llegado, que cuándo nos íbamos a ver. Yo chamullé algo como que estaba viendo lo de la matrícula en la U, que ya tenía su teléfono en Quillota, que de ahí yo lo llamaba.

Recuerdo haber colgado y quedarme en stand by un buen rato. No sabía si reír o llorar. Miguel había pasado de convertirse en un dulce y romántico sueño a ser una realidad. Me llamó un par de veces más hasta que cachó que no quería verlo. Más que querer, no podía.

Una vez lo vi caminar por la calle de enfrente a la que iba yo. Lo quedé mirando escondida detrás de una vitrina hasta que la turca imbécil dueña del local me sacó a gritos de ahí.

Finalmente, Miguel volvió a Canadá. La vez siguiente que hablamos sólo me preguntó por qué. Le dije que me había dado miedo. Que ya lo quería tanto sin verlo, que no quería imaginarme en qué se podía convertir eso si nos veíamos. Porque los sentimientos eran confusos y traicioneros y lo que era una hermosa, bellísima amistad podría quedar hecha trizas por las pasiones y las distancias. Seguimos hablando por un par de meses más hasta que ambos tuvimos que tomar caminos separados.

¿Y qué tiene que ver toooooooooodo esto con la música? Miguel fue el primer chico en dedicarme una canción y en mostrarme una banda nueva. Incubus en esa época acá en Chile no sonaba mucho (casi nada, hasta que sacaron el Morning Wiew) y cada vez que hablábamos sincronizábamos el Winamp para estar escuchando lo mismo. Y siempre era Incubus.

Y hoy, cuando los escuché, se me revolvió brígidamente la guata y me acordé ese amor tan platónico. De Miguel y nuestras conversaciones. De la primera vez que me di cuenta que la posibilidad de que hubiese alguien allá afuera para mí no era tan descabellada como yo pensaba.

domingo 15 de noviembre de 2009

Mantra

Mejor, mejor, mejor.

Mañana será otro día. Nunca peor que ayer (aunque no hay que andar llamando a Murphy).

Hablé con mi viejo, le dije que renunciaba, que quería otras cosas, otro mundo. Se preocupó más por las cuentas que otra cosa, pero me dijo que si era la decisión que tenía que tomar para ser feliz, él me iba a apoyar.

Encontré un magíster, mañana tengo que hacer las consultas correspondientes. Es medio carozzi, pero espero ganarme una beca por linda y buena onda XD

En fin. La vida a ratos me sonríe... Y de poco, esa sonrisa se va ensanchando.

jueves 12 de noviembre de 2009

Frankenstein

A modo de ocio relativamente sano, en estos días me he dedicado a armar a pedazos al "Príncipe Azul". Que en mi caso en verdad sería como el Príncipe del Terror XD

Obviando las explicaciones pajeras con respecto a que el Príncipe Azul no existe, que es una convención social que tiene por objetivo mantener al género femenino sometido a un estereotipo irreal y cuanto diablo (y es en esos momentos en que agradezco haber tenido tanto ramo socio-psicológico comunicacional porque puedo reírme de ese discurso con total propiedad)... En fin. Mejor le doy con mi lista (o al menos con el comienzo):

- Rock. Me da lo mismo si aparte también le gusta la cumbia villera, el reggeaton, las rancheras o lo que sea. Que le guste el rock es una prioridad. Que sepa diferenciar a Metallica de Megadé, que me acompañe al concierto metalero de turno y me ayude a llegar a la reja (en verdad eso último no, pero que al menos esté dispuesto a hacerlo). Para mí la música es una religión y el rock es el salmo preferido.

- Pilsen. Si también le gusta el ron, el pisco, el vino o lo que sea, no hay drama. Pero tiene que gustarle la pilsen. Y salir en la mitad de semana a tomarse una chelita helada por ahí. Que no me pinte el mono porque ando weando de domingo a domingo porque tengo sed. Que no tenga más sed que yo eso sí, porque seguramente ahí estaríamos hablando de un alcoholismo oculto.

- Hombre de familia. Para mí, mi familia es prioridad. Son la sangre de mi sangre y son todo lo que tengo hasta que tenga la mía, por lo que son parte importante de mi vida. Por eso quiero a alguien que no solamente no haga atados porque quiera incluirlo en cuanto asado familiar tenga, sino que también quiera incluirme a mí en los suyos. Que aguante las bromas de mis tíos, la pesadez de mi vieja, las miradas inquisidoras de mi hermana. Yo estoy dispuesta a aguantar lo mismo del otro lado también y no me hago dramas por eso.

- Humor negro. NEGRO. Yo no tengo filtro para burlarme de la gente. Me da lo mismo si son pobres, ricos, feos, cojos, ciegos, negros, fletos o lo que sea. Mi humor es bastante ácido por lo que quiero a alguien que sea igual de ácido que yo. ¿Referente? Dr. House. Creo que con eso digo todo. Y a veces él queda como angelito al lado de mis comentarios.

- Talento musical. Ya, en esta weá de repente me voy en volá, pero me encantan los músicos. Son mi talón de Aquiles. Aunque toquen el triángulo, me da lo mismo. Tener oído musical encuentro que es uno de los talentos más escasos del mundo y al menos a mí me tocó un poquito. Me encantaría que me dediquen una canción por último a capella. Y ni siquiera tiene que ser de Metallica XD

- Culto. No quiero un wn cuyo tema sea el último cahuín de Pelotón o ¿Fiebre por el Baile? Como sea que se llame esa weá. Me da lo mismo si su tema es la mecánica cuántica o la teología, me gustan los wnes con cuento. Que saben de algo y mucho. De repente ideal que le gusten los mismos temas que a mí (música, cine, literatura, ñoñeces varias), pero no me molesta que tenga otros temas porque así yo le enseño quién es Glorfindel (crash, el carnec ñoño) y a mí me enseñan, no sé, trigonometría o qué cresta es la teoría de las cuerdas.

- Alto. Ahora último que aprendí a andar con tacos por la vida (y con peazos de tacos) no quiero un tacuaco que parezca mi cartera cuando salgamos. Siempre me han gustado los weones más altos que yo. Tengo otro tema con eso (volá sicológica y todo el cuento), pero no viene al caso. Y ojo que con altos no me refiero a grandes. No quiero sentir que soy la cartera de nadiennnn, jajaja!

- Sonrisa Pepsodent. En verdad, Sonrisa Colgate que es la línea de productos que mi vieja (dentista) recomienda. Pero la cosa es que por culpa de ella tengo una fijación con los dientes de las personas en general. Entonces, un wn con mal aliento o dientes sucios, noooooo!!!! Todo mal. Además, ni ahí con soportar las posibles indirectas/directas de mi vieja en las reuniones familiares con el temita.

- Empático. No pido comprensión, porque la mayoría de las veces ni yo misma me entiendo. Pero sí pido un poco de empatía. Intentar cachar de dónde vengo, el por qué de mis ataques psycho, de mi desconfianza. Intentar salir un poco del metro cuadrado y ponerse en el mío. Principalmente, todo se resume a que la mayoría de mis dramas se resuelven simplemente abrazándome y diciéndome que me quieren mucho. No creo que sea mucho, ¿o sí?

- Que no ronquen. En serio. Para mucho gente quizás no es tema, pero yo que escucho hasta el tic tac de un reloj pulsera en la noche, me molesta y sufro con los ronquidos. Así que si ronca, lo siento, queda descalificado. Lo mismo con los delirios de karateca de noche o de arrumaco excesivo. Aún no salgo de la idea de que eso de las camas separadas no es tan terrible como parece...

- Goloso. Siiii... Jajaja. En realidad, amante de la buena mesa. Me gusta ene cocinar y pocas veces he tenido la oportunidad de demostrarlo en toda su amplitud. Ideal sería que aparte de goloso, también le pegue a la cocina un resto. Hacer competencias culinarias, ¡yei!

- Que tenga una Playstation. O una consola, la que sea. Aunque sea una SNES. Siempre me han gustado los juegos esos y una sola vez he podido jugar con alguien que me guste >_< Es medio ridículo, pero en pedir no hay engaño.

- Que le guste echar pata. Sí, estoy convencida en el fondo de mi corazón que debe haber al menos un metalero que le guste bailar al ritmo de Tomy, Daddy o Madonna. Si hay una metalera que le guste bailar, ¿por qué no puede haber un metalero así también?

- Que tenga buena ortografía. Porque quiero que me escriban cartas de amor y weas y la ortografía me vuelve una nazi con todas las de la ley. Quienes no saben la diferencia entre hay, ay y ahí merecen la cámara de gas y punto.

- Ñoño. Siiiii, tiene que tener algo ñoño. Y ese campo es LO amplio, así que no tengo mayores peticiones al respecto salvo entender una talla tipo "Te falló la tirada por voluntad".

Y otro día sigo porque las ideas por ahora se me acabaron y es terrible de tarde.

Sí, volví a mis entradas jugosas y felices, supongo que es buena señal ^_^

Megadé

In my darkest hour

In my hour of need
Ha you're not there
And though I reached out for you
Wouldn't lend a hand

Through the darkest hour
Grace did not shine on me
It feels so cold, very cold
No one cares for me

Did you ever think I get lonely
Did you ever think that I needed love
Did you ever think to stop thinking
You're the only one that I'm thinking of

You'll never know how hard I tried
To find my space and satisfy you too

Things will be better when I'm dead and gone
Don't try to understand, knowing you I'm probably wrong

But oh how I lived my life for you
Still you'd turn away
Now as I die for you
My flesh still crawls as I breathe your name
All these years I thought I was wrong
Now I know it was you
Raise your head raise your face your eyes
Tell me who you think you are, who ?

I walk, I walk alone
Into the promised land
There's a better place for me
But it's far, far away
Everlasting life for me
In a perfect world
But I gotta die first
Please God send me on my way

Time has a way of taking time
Loneliness is not only felt by fools
Alone I call to ease the pain
Yearning to be held by you, alone, so alone, I'm lost
Consumed by the pain
The pain, the pain, the pain

Won't you hold me again
You just laughed, ha, ha, bitch
My whole life is work built on the past
But the time has come when all things shall pass
This good thing passed away

In my darkest hour